Una mesa redonda reflexiona sobre si la Constitución Española ofrece hoy día suficientes garantías ante las amenazas del Estado de Derecho

Los doctores y catedráticos Gregorio Cámara Villar y Alfonso García Figueroa participan en la tercera sesión del ciclo ‘Estado del Estado de Derecho’ de la RAJYL de Granada.

Mesa redonda 'Estado de Derecho y Constitución Española' La Constitución Española, en su artículo 1, señala que “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Pero, ¿cómo debe ser concebido este Estado de Derecho? ¿Qué elementos engloba? ¿Está en crisis este paradigma?

Sobre estas cuestiones se centró la tercera sesión del ciclo ‘Estado del Estado de Derecho’ organizado por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Granada, consistente en una segunda mesa redonda titulada ‘Estado de Derecho y Constitución Española’. “La asistencia sostenida a este ciclo da prueba  de que, en esta ocasión, la Academia ha dado en la diana, con un tema que, más allá de conocimientos jurídicos, nos interesa a todos como ciudadanos”, señaló la catedrática de Derecho Internacional Privado de la UNED, magistrada emérita del Tribunal Constitucional, miembro del Consejo de Estado y académica de número de la RAJYL de Granada, Elisa Pérez Vera, durante la apertura del acto en la tarde del 27 de marzo, presentando a continuación a los ponentes invitados.

Se trató de los doctores y catedráticos Gregorio Cámara Villar y Alfonso García Figueroa, que compartieron con los asistentes al evento sus opiniones sobre el alcance de la incuestionable correlación entre el Estado de Derecho y la Carta Magna desde dos enfoques diferenciados. Así, Cámara Villar, ofreció una conferencia en la que reflexionó sobre si la democracia y el parlamentarismo están crisis. “Nuestra Constitución responde de manera plena al Estado de Derecho”, comenzó afirmado el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada, argumentando las razones que lo evidencian a nivel interno y externo. Ahora bien, el que fuera diputado por Granada en el Congreso también puntualizó que cabe observar determinadas deficiencias, eventuales incumplimientos, prácticas no del todo coherentes e incluso vulneraciones abiertas de los prescrito, ya sea de manera expresa o implícita. En este sentido, el jurista se refirió a la fragmentación del poder legislativo, el fortalecimiento del ejecutivo o la proliferación de instrumentos normativos de urgencia, entre otras amenazas, y destacó las herramientas que la propia Constitución Española establece para luchar contra los embates que presenta el contexto político y social actual. No obstante, el docente universitario abogó por la resiliencia, sobre el catastrofismo, asegurando que “el Estado de Derecho en España sigue siendo sólido”, sin perjuicio de la necesidad de “reforzar la democracia y su eficacia”.

Por su parte, García Figueroa, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha, enfocó su intervención en el impacto que conlleva el populismo en el Estado de Derecho. Hilvanando su discurso desde la razón práctica, aseveró que “no todo Derecho formalmente válido es Derecho”, es decir, “el Derecho no puede tener cualquier contenido”. De ahí que afirmara que la crisis del Estado de Derecho “merece ser contemplada con un acto no sólo de nuestro Estado de Derecho, sino como Derecho desde el plano conceptual”, ya que el Derecho no puede salvarse a sí mismo, sino a través de un análisis político metajurídico.

“Estamos asistiendo a una transformación de la política que se sirve en un movimiento de contrailustración”, aseguró, caracterizada por una crisis de racionalidad y exaltación de las pasiones que representa el populismo. Un movimiento en el que la vaguedad del concepto predomina, si bien el experto identificó cuatro actitudes o interpretaciones ante el mismo: patología de la democracia, síntoma de estos problemas, terapia de la enfermedad o como episodio efímero de la democracia en su evolución histórica. Asimismo, García Figueroa también analizó las estrategias del populismo, tanto en la calle (democracia callejera y digital) como cuando accede al poder (colonización del poder, clientelismo en masa, legislación discriminatoria y desintermediación). Respecto a esto último, criticó que el populismo, cuando se ve atacado, argumenta que estamos ante una “juridictadura”, reclamando la desjudicialización de la política. “Creo que este argumento es especial preocupante porque si algo define el Estado de Derecho es que el ejercicio del poder está judicializado”, concluyó.

No obstante, tras las disertaciones, la mesa redonda finalizó con un amplio coloquio, moderado por Pérez Vera, en el que asistentes y juristas invitados pudieron compartir impresiones y puntos de vista sobre la materia.

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